Carta de un contador público enamorado |
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Los diferentes valores tangibles e intangibles presentados cuidadosamente en el ármónico estado financiero de su persona, han abierto la caja de mi corazón y por lo tanto, después de analizar la balanza de mis sentimientos y los saldos de mis afectos, decidó correr por mi voluntad los asientos de ajustes necesarios para presentar a usted el balance consolidado de mis aspiraciones. Pongo en sus manos todo el activo circulante de mi existencia integrado por el almacen general de mi estimación y el inventario de mis sueños. Mi disponibilidad de caja y bancos es reducida, pero suficiente para iniciar la cuenta corriente que me propongo. ¿Acepta usted constituirse en el activo fijo del libro diario de mi vida? Su respuesta afirmativa cancelaría desde luego el pasivo de contingencias creada por la incertidumbre, que día a día merma el capital de mi optimismo, no obstante, las reservas suplementarias en mi vida. Ruégole suprimir la cuenta de orden de su indiferencia y espero ansiosamente la póliza de aviso correspondiente al asiento de mi proposición. Aportación de: |
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