Carta de un Enamorado


Cuando el romance murió...

Me casé enamorado, muy enamorado y aún lo estoy, sin embargo, no ha sido una las ocasiones en que me has referido que “El Romance Murió”, en las mismas ocasiones en que te he dicho que trabajo mucho, que no tengo tiempo, que por el momento no hay dinero, pero que te amo y que no quiero que lo dudes, a lo que tú me respondes que el amor verdadero está lleno de detalles y que no necesita grandes esfuerzos, ni años ni dinero para decirte un simple “te amo” de forma especial todos los días.

No voy a mentirte, muchas veces pensé que eran cosas tuyas, “cursilerías” como comúnmente le llamamos, pero hoy sucedió algo que me hizo detenerme un poco y reflexionar. Uno de mis amigos y además socio (muy relajiento y grosero, a veces) en algunos negocios iba conmigo a visitar un cliente y de regreso pasamos por un gran edificio con enormes jardines repletos de rosas rojas, mi amigo se apresuró, se aseguró de que nadie lo observara y cortó la flor que más le gustó y enseguida me dijo que era para su mujer y que no existía mujer que no se volviera loca con una flor y un “te amo”. Esto me sorprendió mucho, el está casado y tiene 4 hijos, sus ocupaciones son más o menos igual a las mías, siempre anda apurado por el exceso de trabajo, pero para demostrar su amor al ser amado no necesitó dinero, ni grandes esfuerzos, ni disponer de un tiempo especial.

Me conoces mejor que nadie, y sabes que en realidad te amo, pero no entendía ni me había detenido a pensar lo importante que era demostrarlo con pequeños detalles.

Pero sabes, el romance no murió, sólo estaba dormido, porque me siguen gustando las sorpresas, tanto darlas como recibirlas.

Por eso te escribo esta carta para pedirte perdón por el tiempo perdido, y para decirte: amor, al fin lo he entendido.

Esta, esposa querida, es la carta de un enamorado.

H.V.Y.A.