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Hoy es 24
de diciembre y todos se han preparado ya para celebrar la noche buena,
han ido de compras, han preparado diversos platillos, y la gente rebosante
de alegría espera el momento de la reunión familiar,
todo es hermoso, la cena, las risas, la conversación, los regalos;
sin embargo yo me encuentro solo, triste y amargado, porque no tengo
con quien compartir mi mesa, no tengo con quien conversar, ni con
quién reír un poco, todo porque todas las navidades
pasadas siempre tuve algo más importante que hacer, quedar
bien con mi jefe, cerrar un negocio de última hora, en fin
me apresure siempre por hacer lo urgente y no tomaba en cuenta que
dejaba de lado lo importante, mi familia y mi vida a su lado.
No tuve que
llegar a esta fecha tan emotiva para darme cuenta que me había
quedado solo, pues ya .desde hace tiempo .que mi familia no se encuentra
conmigo, se fueron desesperados porque me buscaron mucho entre mis
múltiples .ocupaciones, pero no me encontraron .porque .estaba
escondido tras .la falta de .tiempo, .escondido tras la preocupación
de darles más cada vez, pensando en que el dinero extra siempre
les daría mejores oportunidades; pero no me detuve a escuchar
a mi familia, que pedían mi presencia, no un regalo envuelto
y escogido por mi secretaria, querían el regalo de que yo personalmente
llevara un presente que realmente me hubiera hecho pensar en ellos,
y sé que aún sin el presente, mi presencia hubiera sido
el mejor regalo.
No recuerdo
cuantas veces postergue pasar un tiempo con mis hijos, no recuerdo
cuantas veces les hice callar porque haría una llamada telefónica,
no recuerdo cuantas veces salí y llegue a casa sin verlos,
ya no recuerdo cuantas veces me perdí de lo importante por
hacer lo urgente. A veces pienso en Dios, y le doy gracias por la
familia que me dio, y a la vez le pido perdón por no haberla
sabido conservar.
En ocasiones
he soñado que corro agitado por una calle, llegando al final
doy vuelta en una esquina y me encuentro frente a mi casa, mis hijos
aún pequeños juegan en el portal, y al verme corren
a abrazarme, y siento que se me ha dado otra oportunidad, y en ese
momento grito lo más fuerte que puedo y juro que viviré
todos los días de mi vida como si fueran navidad.
Sólo
que hoy es 24 de diciembre, y sé que es mi última noche
buena, mis hijos han crecido y aunque me duela no puedo regresar el
tiempo, estoy consciente de que definitivamente corrí agitado
por la gran calle de la vida, porque siempre me preocupe por hacer
lo urgente, dejando de lado lo realmente importante.
Esta Navidad
disfruta y ama a tu familia, dándoles no más, sino lo
mejor de ti, y no caigas en mi error porque “todo es siempre
urgente”, pero lo realmente importante es la familia.
H.V.Y.A.